Introducción:
La tuberculosis es causada por la bacteria llamada Mycobacterium tuberculosis o Bacilo de Koch, la cual fue descubierta por Roberto Koch en 1882 en Alemania. Esta enfermedad es una infección bacteriana contagiosa que afecta principalmente a los pulmones, pero puede comprometer cualquier órgano. Desde su aparición ha causado devastadores efectos provocando la muerte de millones de personas, tanto así que en el siglo XIX fue denominada Peste Blanca (MINSAL).
Esta enfermedad infectocontagiosa se transmite por vía aérea y solo la transmiten aquellas personas que realizan un cuadro pulmonar. Al toser, estornudar, hablar o escupir los bacilos tuberculosos son expulsados, siendo necesario inhalar solo una pequeña cantidad de ellos para contraer la infección, siendo las probabilidades de enfermar mayores cuando el sistema inmunológico se encuentra debilitado (OMS).
En aquellas personas que se manifieste la enfermedad, si esta no es tratada de manera oportuna podría causar daños pulmonares permanentes o incluso provocarle la muerte (MINSAL). Además, se ha calculado que estas personas podrían llegar a infectar de 10 a 15 personas al año (OMS). Sin embargo no todas las personas que se infectan con el Bacilo de Koch presentan la enfermedad, la gran mayoría de ellas controlan la infección y nunca enferman, incluso las bacterias podrían ser aisladas por el sistema inmunológico del individuo permaneciendo en un estado de latencia incluso durante años (OMS), de esta manera, solo un 10% de los infectados manifestarán la enfermedad a lo largo de la vida (MINSAL).

Cada segundo se produce en el mundo una nueva infección por el bacilo de la tuberculosis (OMS). Se estima que un tercio de la población mundial está infectada por el Bacilo de Koch, lo que se traduce en 9,7 millones de casos nuevos de tuberculosis al año y 1,7 millones de muertos por esta enfermedad (MINSAL). A nivel mundial las zonas más afectadas por este problema son África, el Mediterráneo Oriental y Asia Sudoriental (OMS).
En Chile, durante el siglo XX, la tuberculosis fue un problema de extrema gravedad, similar a lo que se observaba en otros países de América Latina. Desde la creación del SNS (1952) y de la implantación del Programa de Control en 1973, se ha registrado un proceso de sostenida reducción y control de la endemia. El año 2000 se inició la primera etapa de un proceso avanzado de control de la tuberculosis que llevaría a la eliminación de la enfermedad del territorio nacional en plazos previsibles, no muy lejanos. Estos últimos años, estudios de morbilidad, han indicado que en Chile desde el año 1989, ha disminuido de 52.2 por cien mil a 18.4 en el año 2003. Estos significativos avances en el control de la tuberculosis obtenidos a partir de 1990, que se objetivizan en un descenso de la morbilidad del -7.8% anual en el decenio (1990 – 1999), permitieron al Programa de Control de la Tuberculosis, postular el objetivo de alcanzar la “eliminación de la tuberculosis como problema de Salud Pública” (PROGRAMA NACIONAL DE CONTROL DE LA TUBERCULOSIS).